domingo, 31 de julio de 2011

El Inicio de la sordera


Vuelvo a "recopilar" algo propio, ésta vez del 4 de noviembre del 2008.

No sé si la autorecopilación se debe a la escasez de material original o poco difundido, o a mis dotes como redactor, querría pensar que se debe a lo último, lamento creer que se debe a lo primero, disculpas a quien no entienda los sitios, nombres, o situaciones, pero para eso métanse en facebook y se enterarán de la vida y muerte de cada pajarito o tortuga de sus amistades o contactos, cosa importante si las hay:


"El Inicio de la sordera"

Hola Oli y a todos, algunos habrán notado que ando algo perdido del foro, lo habrán notado, y a otros les he escrito personalmente el porqué, que no es mas que cuestiones de trabajo, y no vienen al caso ahora.

Porqué estoy en el Diario o Bitácora de Olinda?; Porque siempre fui medio sordo, al igual que mi abuelo y tíos.

Nada grave, solo que desde recién nacido tuve una infección durante algunos meses que aumentó mi natural tendencia genética a la sordera.

Jamás me supuso ningún tipo de inconveniente más que el perderme algún pedacito de acorde en alguna canción cuando el tono era demasiado grave, creo que si lo puedo poner en porcentajes, mi audición era, y sigue siendo, de un 80%; como nunca me hice una audiometría no puedo afirmarlo; porque siempre oí mas bajo que los demás, no sé lo que es el 100%.

A que viene todo ésto?: Bien, es que desde hace algunas semanas, al lavarme el poco pelo que me queda, se me tapan los oídos, pero no se destapan hasta algunos días después, entonces ese 80% pasa a ser de un 20%, un poco mas sordo de lo que logramos ser cuando nos los tapamos apretando con los dedos.

Y entonces, en estas semanas he podido sentir, cómo se siente el ser sordo o casi sordo por mucho tiempo, y he tenido algunas experiencias, y siempre, cada una, me trae a la mente a Olinda, pero a través de su Diario, quiero compartirlas con ustedes, porque a pesar de que lo mío es fácilmente tratable mediante limpiezas periódicas, creo por primera vez, entender en carne propia las dificultades (cada uno a su manera) que sienten quienes tienen alguna deficiencia sensorial.

Paso a lo mío, que tampoco es mucho:

Manejar: uno depende mucho del oído, quien use casco lo entenderá, pero sordo, depende en su totalidad del cuello, debe moverlo contínuamente para ver, ver, y mas ver, no se sabe nada que no se vea, sea perro o moto, si no se vé, se atropella, y en cada esquina, hay que mirar a ambos lados, porque tampoco se distingue de qué lado viene el bajísimo sonido. Sin olvidarme del vehículo, cosas tan simples como saber si está o no encendido se transforman en trascendentes, y es mejor entonces manejar siempre con las luces bajas encendidas para tener una noción en el tablero, del estado del motor, o me puedo ver acelerando en vacío y no obteniendo respuesta.

Caminar: soy un antipático de porquería, o eso creen; yo, que vivo en pueblo chico, debo responder al saludo de los demás, y no puedo, porque no los oigo; solo distingo que hubo un grito más, y lo peor, no sé de donde vino. Pasa también lo mismo que con el tránsito manejando, en cada bocacalle debo mirar a los cuatro lados, porque ese ruidito que distingo puede venir de cualquiera de ellos, y en mi pueblo, solo hay 8 esquinas con semáforos.

En el supermercado: Ésto me pasó ayer, a las 9 de la noche, me compré húngaras, que me encantan, (ojalá pueda algún día comprar las auténticas, las nacidas, criadas y maleducadas en Hungría), y estaba en la fila de los fiambres, para comprar muzzarella... saqué el número 17, pero oh sorpresa, no había indicador luminoso, era a la antigua, las empleadas lo decían en voz alta, entonces mi único recurso fue preguntar de cerca a otro cliente en que número iban y a partir de ahí ir sacando la cuenta.

Secretos: Mi tía política vive con mi tío aunque después de casi 40 años solo disimulan que se llevan bien, y vive a 20 metros de mi casa, hoy la vi, y me quiso contar algo de un vecino que ambos conocemos... no tengo la más mínima idea de lo que me dijo, porque al hablar bajito (es un vecino, alguien puede oír) me enteré solo de que alguien le debía dinero a alguien y estaba peleado con algún otro alguien que bien podría ser el mismo alguien del principio, eso, si no se murió, que a fin de cuentas no entendí nada, solo pude identificar claramente al vecino, que le decimos "el chancho", no por lo sucio, sino por lo gordo.

Y en esto de las conversaciones me doy cuenta de lo importante, una vez más, de la vista, es fundamental para saber si la persona de enfrente hizo una pausa o metió una coma en la charla, y por lo tanto, entender el contexto.

Los viejos: lo digo así, pero me suena feo, tengo dos tíos en el sur, de 91 y 88 años, y aunque no lo saben pues fue muy gradual y sus médicos no se lo dicen, oyen muy poco. Hace dos semanas, yo ya sordito, estuve a verlos, hacía 4 años que no los veía y abrazaba, fui con "Olira", y lo pongo entrecomillado porque Olira es de esas personas que no tienen nombre ni apellido, algo le conté una vez a Olinda, Olira fue quien me crió (mi mamá estaba para cosas mas trascendentes de la edad) y Olira es oficialmete "Onila", y Silva de apellido, aunque en realidad el apellido de su papá era Techera y el de su mamá Díaz. Cosas de esa esclavitud encubierta que aún hoy perdura en nuestras sociedades.

Olira escucha bien para tener 81 años, escucha mejor de lo que entiende; pero lo concreto es que en casa de estos tíos me dejé el celular (móvil), y luego, desde lo de Olira, intenté que lo identificaran por su tono, llamando a mi celular.

Como no pudieron, me fui hasta allá de nuevo y lo hice sonar desde su propio teléfono, con la ventaja de que yo identifico la melodía y entonces lo escuché claramente. Entonces los dos reaccionaron, ¡Pero cómo no lo escuchamos!, ¿donde estaba?, estaba acá, Nair, debajo de este almohadón, era muy difícil escucharlo porque estaba muy tapado (mentira, yo lo había escuchado a pesar de mi supuesta sordera)... -¿Y como suena?, entonces tuve la oportunidad de probar sus sorderas.

El celular estaba en el nivel 3 de volumen (de uno a cinco) y Nair lo escuchaba solo a partir de los 15 cm. de su oído, su marido, llegaba casi al metro, y ayer probé conmigo lo mas sordo posible, 12 metros.
Debo comentar que tienen un archivo escrito, en audio, y en video, vastísimo, y entonces, el volumen, aunque siempre al máximo, nunca alcanza; además de cerrar las cortinas, hay que cerrar por completo puertas y ventanas si algo se quiere escuchar.

TV: Imposible, sí, oigo y veo que en Sony están dialogando, pero si no quiero molestar al vecino (que tiene un bebé recién nacido) y que no me molesta a mí, debo esperar al día o ponerme auriculares, de otra forma, a pesar de que tengo la tele lejos de las paredes externas, molestaría a todo el barrio, entiendo, por fin, la real importancia de mi actual trabajo, los subtítulos, aunque nunca podrán suplir al oído; ver una peli o serie sin sonido ambiente, no tiene la menor gracia, a no ser que sea un aburrido documental.

Comunicación diaria: "¿Qué?!", se transforma en la palabra mas usada en cualquier diálogo, con lo que ello conlleva, "Perdoná, estoy sordo", es otra común. Y siempre hay una sonrisa de la otra parte en plan "Éste está bromeando", es que los demás no pueden entender que realmente oigamos poco, y que los obliguemos, sin pedir permiso, a gritar.

"Está sonado tu celular" me dice la Marcela, esa mujercita que tengo como pseudo esposa, y yo, como si de algo natural se tratase, lo saco de mi bolsillo a ver que es, mientras, con razón, ella se muere de la risa. "Entre que Dieter no me escucha y que a mí no me gusta andar repitiendo las cosas calculo que nos divorciamos dentro de poco", bromea (o no tanto) con las amigas.

El lazarillo; en este caso la Marcela, es fundamental, a pesar de parecer agresivo porque te grita, es de una importancia tremenda para decirte gritando ¡Cuidado!, o Mirá, te saludó Martín!!.

Animales: Si lee esto se enoja, porque mi gata, Matsushita, está convencida de que es gente, bueno, ahora mismo está afuera, por alguna azotea, y yo preocupado, porque no oiré si se pelea con algún enemigo o si le pasa algo, cosa que podía hacer hace algunas semanas. Lo mismo al maullar, no sé si quiere comer o no, porque no oigo su maullido, y a pesar de tener toda la comida servida, las que necesitan heladera, se las doy yo, y si no la oigo, de --- acá llegó sana y salva--- si no la oigo debo "leerle los labios" cosa bastante difícil en un animal, perdón Matsu, es una forma de decir, sabemos que sos una niña.

En suma y para terminar: Nadie se muere por estar sordo, por lo menos no directamente, es, también mejor que estar ciego (puedo explicar fácilmente la diferencia pues colaboro en un hogar de ancianos), pero la sociedad le debe a los sordos un mayor respeto, o por lo menos, un mínimo respeto, no es difícil, nosotros, los "normales" pagamos impuestos, y yo exijo, que parte de ellos sean de veras destinados a hacer mas llevadero el tránsito por las calles de la gente con impedimentos, en forma de carteles, rampas, anuncios sonoros, en fin, en forma de eso que tanto nos han prometido y nunca cumplen.

Por lo pronto, sin pedir permiso, porque si lo pido no me lo dan, en cuanto mi albañil tenga un tiempo, voy a hacer una rampa para sillas de ruedas en la vereda de mi casa, ya que el estado no se encarga, me debo encargar yo, y si es necesario dejaré por algún tiempo de pagar alguno de esos impuestos inútiles hasta pagarle al albañil. Además, porque en esta sociedad occidental en la que vivimos nos enseñaron a pedir siempre algo a cambio, también me va a servir para subir a mi casa la moto mas fácilmente. Doble beneficio. Le pinto uno de esos cartelitos de silla de ruedas sobre fondo azul y cumplo con las dos o tres personas que lo necesitan (reitero que somos un pueblo chico).

Mañana (hoy ya) voy a la tardecita a que me limpien los oídos, volveré a mi tradicional 80%, pediré una audiometría, los sistemas de salud no funcionan bien, dudo que me la den, pero si tengo suerte, les comunico mis valores oficiales de audición.

Ah, le dije a Dos Santos (ves Olinda que acá somos todos brasileros?), el médico, que tenía una amiga a la que le habían hecho un implante cloquear, y me contestó: ¿Como está?, bien -le dije- comienzan a reeducarla en Febrero. -Es bravo eso, me dijo.

Si señor, es bravo eso, si yo, que tengo la bendición de no tener ningún problema físico me doy cuenta, por simples circunstancias casuales y escribo al respecto tanto, intentando suplir algo de lo que Olinda ya se ha olvidado (sus inicios con la enfermedad) supongo y mejor afirmo, que "Si señor, es bravo eso". Tomemos conciencia de que si llegamos a los 90 estaremos casi con seguridad igual que mis tíos, guiándose casi solamente por la vista, teniendo la posibilidad de salir solos y sin ayudas a la calle, pero tomando mil precauciones más de las que hoy tomamos, y todo eso, sin considerar la posibilidad de cualquier otra enfermedad o deficiencia mas grave.

En suma y para terminar, ayudemos. Hagamos que esa palabra sea tan fácil de llevar adelante como de pronunciar, a ver, todos conmigo A-Y-U-D-EM-O-S.

Y gracias. Porque gracias es lo que recibiremos a cambio, que es la palabra mas bonita después de AMOR, que existe.

Así que ahora sí, para terminar y darme un gusto, las pronuncio juntas, de loco nomás que soy: GRACIAS AMOR!!.

Un beso a todos, y um abraço de esos que sabemos, um abraço para você, para vos, Olinda.



martes, 19 de julio de 2011

Larva muerta (no vale la pena leer)

Cuando alguien nace, muere, gana, pierde, compra, vende, se enferma o se cura, normalmente nos avisa si somos amigos, y si el protagonista tiene cierta fama fuera de su familia, aparece en las noticias.

Anteayer ví con agrado un título chiquito que anunciaba la muerte de alguien, o de algo, porque mientras vivió nunca se supo si era un ser vivo o materia muerta.

Entonces por un lado me congratulé, que tal como con los suicidas, no se divulguen las obras de los criminales, o ni siquiera se los nombre, para no herir a una sociedad que ellos hirieron y no contagiar...

Este "individuo" (porque así nos han sabiamente enseñado a llamarlo) fue el culpable y responsable directo (y lo seguirá siendo por la eternidad) de las muertes más cruentas, de las peores vejaciones, de los secuestros más violentos, de las violaciones más inverosímiles que jamás se le han hecho a una sociedad.

Fue y seguirá siendo, la cara de la muerte en mi país, como su rostro siempre lo indicó, muerto en vida desde que condenó a una sociedad aún sana a la tortura y cárcel, al crimen y abusos.

Sus secretos se fueron con eso (no puedo llamarlo él), una larva con apariencia humana que no merecía morir como una persona, sin haber recibido el mismo castigo que profirió a la región.

Entonces, muchas cosas nunca se sabrán, pero tendremos la garantía de que aún sin festejar la muerte como lo hizo tantas veces enorgulleciéndose de ello, no volverá a molestar.

Orgulloso estoy de que no se haya acercado más que su círculo íntimo al funeral, orgulloso estoy de que se le haya dado una trascendencia menor, orgulloso estoy de que por fin, la sociedad lo ignore completamente.

Solo murió un dictador, y no es motivo de alegría ni tristeza, lamentablemente quedan más dudas que certezas, y por cierto, la muerte de un dictador no debe compararse a la de un ser humano o a la de un animal, porque para bien o mal, solo ha muerto (en la paz que no le deseo) el peor criminal que existió en la historia de mi patria.

Un delincuente de esa calaña, no merece ningún homenaje, ni de la sociedad, ni de su familia, ni de un estado, por lo tanto mis respetos a su familia, mi sociedad y mi patria por entender y asumir su condición de indeseable. Hoy estoy orgulloso de vivir aquí, compartiendo este pequeño pedazo de tierra con gente que aún en la ignorancia académica prefiere la vida a la muerte.

Solo me arrepiento de una cosa, de no habernos dado la oportunidad de cumplir como prometimos aquella vieja frase: "los vengadores de la patria".

(Por favor disculpen larvas y gusanos, utilizo esas palabras a título descriptivo, pero soy consciente de su superioridad con respecto a este ente, la célula más básica de la cadena evolutiva se basa en la creación, reprodución y protección de la vida; y el citado no cumplía los requisitos mínimos para ser considerado "ser").

domingo, 10 de julio de 2011

La muerte me está siguiendo...



"La muerte me está siguiendo desde el día en que nací, pero va a costarle mucho interrumpir mi vivir"

Y vaya que le costó, Facundo Cabral debería haber muerto en los '70, cuando en una solitaria carretera del oeste norteamericano atropelló a un zorro y se salvó tras meses de agonía, o quizás si no hubiera tenido que abandonar el avión donde perdieron la vida su mujer e hija.

Autorescato una carta a una amiga, tan amante de Cabral como yo:

26/01/2007

Hola Luji, tenía que explicarte mejor lo de Facundo Cabral, es que el pecho se me infla de orgullo al recordar nuestra única charla, en Montevideo, hace ya 19!!! años.

Tres veces fui a ver sus recitales allí (donde viví durante 16 años), y a la primera salí totalmente convencido de que era el Mesías (recién luego me enteraría de que el Mesías es en realidad Donald Shimoda).

A la segunda, la de esta foto...

solo tuvimos tiempo de intercambiar dos o tres palabras.

Pero a la tercera, lo agarré en el camarín, solo, y quedamos para el día siguiente, lunes, reunirnos en el hotel para una entrevista televisiva (en esa época yo trabajaba en TV).

Pero todo era excusa, no encontré camarógrafo para un lunes, y el nombre Facundo Cabral no era tan importante como inmediatamente después de su exilio.

Cuando llegué al hotel el hombre estaba insultando a su manager por teléfono. Lo estaba mandando a la mismísima mierda!!, un tal San Martín; me senté y pedí un café en el bar mientras pensaba "Dios es mas grosero de lo que dicen", lo miraba sin entender y lo esperé.

Colgó el teléfono, de esos de pared.
-Hey Facundo- le dije levantándome.

Se acercó, se sentó a la mesa y siguió en el rollo de la discusión que acababa de terminar, pero ahora explicándomela a mí, que no le daban lo que le habían prometido, que al fin se quedaría solo con el 12% de las ganancias, que dinero, que intereses, que porcentajes...

Y yo pensaba "Dios es mas materialista de lo que me enseñaron".

Finalmente me cansó, le paré el carro, le corté el rollo, o como se diga y logré, no recuerdo con que palabras que me hablara un poquito de espiritualidad.

Al final, nunca hablamos de la supuesta entrevista, pero nos tomamos juntos unos cafés, y le dije:

-Vos me tenés que pasar tu dirección en Buenos Aires- e inmediatamente me dió una tarjeta.
-Pero esta es la tarjeta de tu productora- le dije.
-Si- contestó.
-No Facundo, yo si voy a visitarte debería quedarme en tu casa, vos me tenés que alojar- dije, sin miedo y recordando sus propias enseñanzas.

Entonces tomó una servilleta y escribió desprolijamente una dirección.
-Yo no tengo casa en Buenos Aires -dijo-, esta es la dirección de la casa de mi madre, cuando estoy en Argentina me quedo ahí, pero si no estoy no importa, andá tranquilo que ella siempre tiene lugar.

Y entonces, tras alguna palmadita en el hombro de parte de los dos, nunca lo volví a ver.

Si hubiera tenido el dinero hubiera cruzado el charco para llegar a esa casa que bien sabés le costó tanto comprar para su madre. Eran épocas difíciles económicamente para mí y también tenía algunas otras prioridades, pero aunque la servilleta se perdió en alguna mudanza y no memoricé el número, cada vez que escucho la palabra Talcahuano, recuerdo la calle de la casa de Sara.

Un besote grande.
Dieter.

jueves, 7 de julio de 2011

Historias de falsos viajeros.


O de como los niños crecen y que quieren que crean que son cuando sean grandes.
(porque antes era "que vas a ser", ahora es "que quieren que seas")


Hace un rato mi sobrina me envió la dirección de su Blog donde relata su vida a partir de su viaje a Europa y lo que está viviendo allí, y fue un poco de envidia lo que sentí, a pesar de no coincidir en la mayoría de sus gustos, empezando por el destino.

Ella está viviendo en Europa, por eso el viaje es especial y deja de ser viaje, es vida o parte de su vida, no sé cuando ni si volverá, pero se nota que lo está disfrutando, el hecho que me llama la atención, porque nací bastante antes, es que haga público hasta la cantidad de monedas que lleva en el bolsillo o el gusto de un helado.

Porque parece que si no nos ven no existimos, y eso era antes un problema sicológico grave; una vez, en el piso, una mujer me dijo que yo tenía la suerte de SER, que ella no ERA porque estaba oculta y no la veían, si mal no recuerdo sus palabras fueron "Vos tenés suerte porque vos existís". Por supuesto que estaba drogada, marihuana liviana nomás, de la barata de mi juventud, hoy es orgullosa mamá y esposa.

Y acá vuelvo a las redes sociales, más precisamente a Facebook; a su pesar, miles de robots en forma de nombres se han enviciado de tal forma que no pueden vivir sin que los vean, y como ahora es fácil, esos locos de antes son ahora considerados normales a pesar de pasar todo su tiempo libre en Facebook, ya ninguno busca páginas para adelgazar, o envía 5 fotos a sus papás, y la propia vida diaria se ve claramente afectada.

Todos ellos y los que no somos igual sabemos esto, pero no se dice, es secreto de estado, todos los "Facebookeros" me comentan: "Si, entro, pero solo a veces", y luego me entero que publicaron que me habían dicho "Si, entro, pero solo a veces" en su muro a la hora de habérmelo dicho, o sea, contaron que me habían dicho, dijeron lo que me habían dicho, escribieron también lo que yo les había dicho y esperaron media hora para recibir como respuesta "Yo también entro solo a veces", de otro "Facebookero" de Illinois quizás, llamado Adalberto Rastrojo, al mejor estilo de "Don Verídico", que sí los hay.

Mi sobrina explica todo, y está bien, pero no sé, yo soy ya viejito y me da un poco de vergüenza que los Adalbertos Rastrojos del mundo se enteren de cada salida, de cada dirección, de cada comida, del nombre de cada amiga y de la hora en que se acuesta cada noche, cuando se acuesta.

Es más, he llegado a pensar que está viajando o viviendo en el exterior para que la vean, que si no existieran otros ojos que los propios en el mundo volvería con su papá o mamá, o con su primer novio, o quizás pensaría silenciosamente (siempre que se piensa se hace en silencio) en tener hijos, casa, o perro, como en aquellos tiempos en los que yo era querubín.

O sea, pensaría en ella, y no en la vista que de ella se tiene desde una ventana, recorrería el resto de la casa, aprendería a hacer la masa para los ñoquis, charlaría con anónimos de su barrio, sola, como sola ayudaría a un pajarito caído o a un viejo enfermo y también solo.

Yo conozco, a pesar de las ventajas tecnológicas, a gente así. Gente que ha viajado por todo el mundo, todo; que a Europa y a EE.UU. los sudacas conocemos desde siempre por el cine Western primero y los documentales o películas intelectuales después.

Porque nosotros los sudacas también conocemos Asia, o eso creemos cada vez que crecemos y a los 17 buscamos la verdad espiritual en forma de gordo barbudo Gurú, con la diferencia que Asia no es solo el luchador de sumo arrepentido y malvenido como maestro zen.

Pero Europa?, EE.UU.?, eso nos enseñan en la escuela, y curiosamente la gente sigue viajando para conocer o vivir en esos tan aburridos lugares como los barrios que nos circundan.

Por eso digo que tengo el orgullo de conocer a gente que ha vivido en todo el mundo y lo sigue haciendo, primero porque en realidad viven, no publican que viven, y segundo porque por ellos he conocido lugares increíbles que no existen ni en los libros ni en Internet: Escuelas de adultos en un valle escondido jamaiquino, cárceles abiertas donde Mongolia y China se confunden, tribus de matacos en el Chaco Paraguayo, interminables caminos de greda apisonada en el sur africano, especies animales mamíferas sin catalogar en la Antártida, y fundamentalmente gente; niños que ríen al ritmo del rap en Nigeria, militares desertores de los cascos azules en el Congo que viven con su negrita y sus negritos, Sultanes venidos a menos ocultos en otro emirato, mujeres árabes que manejan y no son ni vejadas ni apedreadas ni torturadas por traicionar a su marido.

Uno de estos que me contó todo (para mi eso es el todo), me dijo una frase que conservo como argumento del bien viajado: "No es que tenga más mundo que vos, es que tenemos mundos diferentes".

Y no tuve que viajar más que tres cuadras para escuchar eso, como solo algunos cientos de kilómetros tuve que viajar para escuchar la otra fase de ese estilo subversivo. "Dos personas pueden ser almas gemelas a pesar de haber nacido en una misma ciudad".

Las creencias son contrarias a ambas frases, cuanto más lejos viajás más viajás, y no es posible que entre 3 mil millones de mujeres la mía viva en mi mismo pueblo. No señor, puede ser que si, y puede ser que aunque viajen lejos y mucho, no sepan nada. Es palabra de viajeros, los alabo viajeros.

Por lo pronto, y con autorización expresa de mis amigos los eternos viajeros me quedo con lo mío, no quiero decirle a nadie adonde voy, si alguien quiere saber que pregunte y será informado, pero desde los 6 años no subo a un avión, demasiado para conocer hay en el Chaco misionero, demasiado para ayudar en Formosa, demasiadas playas y mujeres bonitas en las cercanas costas de Brasil, demasiada vida en el Buenos Aires nocturno.

De esta zona no me voy, y si lo hago, seguro será a un lugar bastante menos conocido que Sri Lanka, porque me sigue interesando la gente, su bienestar, y por extensión, mi bienestar y mi propio yo, antes que una foto de mi amiga alta y rubia con cigarro y cerveza, jugado bowling semidesnuda en algún tugurio de Barcelona.... aunque pensándolo bien... bueno, pensándolo bien, con la conciencia pura, quizás me atreva a hacerme una cuenta en Facebook para publicar una foto de mi amiga la rubia abrazándome con cigarro y cerveza en el tugurio barcelonés, pero que conste que será de paso, es que España está en crisis.




"Objetivo: Explorar el continente americano que solo conocemos por los libros" Ernesto Guevara.

"El hecho es que nosotros como dos buenos críticos nos dábamos cuenta de que conocíamos mucho de lo que pasaba en los países europeos, de como era la civilizacón cretense, o la romana, o la griega, y sin embargo no conocíamos nada de América Latina, no sabíamos como eran los mapuches, ni donde estaba Macchu Picchu, en fin, esa era una cosa que nos iba abriendo el apetito, para conocer el mundo." Alberto Granado.