jueves, 16 de febrero de 2012

BLANCO HASTA EL CARACÚ


González Goñi me contó del emotivo homenaje que se le brindó a Roberto Perera el pasado domingo en el cementerio del Buceo.

Por cuestiones de salud no pude asistir al sentido acto; pero llamé entonces a González para que me brindara todos los detalles.

Dice González -y no lo pongo en duda- que a mitad del discurso que Barbaro brindaba en honor del desaparecido Perera (muerto hace un año), se oyó un grito desgarrador, y que entonces, la muchedumbre de partidarios (incluido Barbaro) hizo silencio, y con la vista buscó el origen de aquel aterrador sonido.

El grito provenía, sin duda, de la tumba del propio Perera.

Poco duró la sorpresa y rápidamente todos pusieron literalmente manos a la obra; tantos eran, que la tumba estuvo del todo descubierta en sólo seis minutos y dieciocho segundos. Entre Santoro, Irurtia, Acosta y mi amigo González; subieron el féretro desde el fondo, y fueron Barbaro y Gandini quienes lo abrieron.

     Adentro, Perera estaba casi asfixiado, y cuándo el aire entró, respiró profundo y dijo: -iVIVA EL PARTIDO NACIONAL!-; después se alejó, saltando y silbando bajito la marcha tres árboles.

Es obvio -me dijo González Goñi-, que el bueno de Roberto, al estar muerto un año entero, no supo que en las recientes elecciones nuevamente nos derrotó el partido colorado.
Dieter.
11-6-96.

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