domingo, 10 de julio de 2011

La muerte me está siguiendo...



"La muerte me está siguiendo desde el día en que nací, pero va a costarle mucho interrumpir mi vivir"

Y vaya que le costó, Facundo Cabral debería haber muerto en los '70, cuando en una solitaria carretera del oeste norteamericano atropelló a un zorro y se salvó tras meses de agonía, o quizás si no hubiera tenido que abandonar el avión donde perdieron la vida su mujer e hija.

Autorescato una carta a una amiga, tan amante de Cabral como yo:

26/01/2007

Hola Luji, tenía que explicarte mejor lo de Facundo Cabral, es que el pecho se me infla de orgullo al recordar nuestra única charla, en Montevideo, hace ya 19!!! años.

Tres veces fui a ver sus recitales allí (donde viví durante 16 años), y a la primera salí totalmente convencido de que era el Mesías (recién luego me enteraría de que el Mesías es en realidad Donald Shimoda).

A la segunda, la de esta foto...

solo tuvimos tiempo de intercambiar dos o tres palabras.

Pero a la tercera, lo agarré en el camarín, solo, y quedamos para el día siguiente, lunes, reunirnos en el hotel para una entrevista televisiva (en esa época yo trabajaba en TV).

Pero todo era excusa, no encontré camarógrafo para un lunes, y el nombre Facundo Cabral no era tan importante como inmediatamente después de su exilio.

Cuando llegué al hotel el hombre estaba insultando a su manager por teléfono. Lo estaba mandando a la mismísima mierda!!, un tal San Martín; me senté y pedí un café en el bar mientras pensaba "Dios es mas grosero de lo que dicen", lo miraba sin entender y lo esperé.

Colgó el teléfono, de esos de pared.
-Hey Facundo- le dije levantándome.

Se acercó, se sentó a la mesa y siguió en el rollo de la discusión que acababa de terminar, pero ahora explicándomela a mí, que no le daban lo que le habían prometido, que al fin se quedaría solo con el 12% de las ganancias, que dinero, que intereses, que porcentajes...

Y yo pensaba "Dios es mas materialista de lo que me enseñaron".

Finalmente me cansó, le paré el carro, le corté el rollo, o como se diga y logré, no recuerdo con que palabras que me hablara un poquito de espiritualidad.

Al final, nunca hablamos de la supuesta entrevista, pero nos tomamos juntos unos cafés, y le dije:

-Vos me tenés que pasar tu dirección en Buenos Aires- e inmediatamente me dió una tarjeta.
-Pero esta es la tarjeta de tu productora- le dije.
-Si- contestó.
-No Facundo, yo si voy a visitarte debería quedarme en tu casa, vos me tenés que alojar- dije, sin miedo y recordando sus propias enseñanzas.

Entonces tomó una servilleta y escribió desprolijamente una dirección.
-Yo no tengo casa en Buenos Aires -dijo-, esta es la dirección de la casa de mi madre, cuando estoy en Argentina me quedo ahí, pero si no estoy no importa, andá tranquilo que ella siempre tiene lugar.

Y entonces, tras alguna palmadita en el hombro de parte de los dos, nunca lo volví a ver.

Si hubiera tenido el dinero hubiera cruzado el charco para llegar a esa casa que bien sabés le costó tanto comprar para su madre. Eran épocas difíciles económicamente para mí y también tenía algunas otras prioridades, pero aunque la servilleta se perdió en alguna mudanza y no memoricé el número, cada vez que escucho la palabra Talcahuano, recuerdo la calle de la casa de Sara.

Un besote grande.
Dieter.

jueves, 7 de julio de 2011

Historias de falsos viajeros.


O de como los niños crecen y que quieren que crean que son cuando sean grandes.
(porque antes era "que vas a ser", ahora es "que quieren que seas")


Hace un rato mi sobrina me envió la dirección de su Blog donde relata su vida a partir de su viaje a Europa y lo que está viviendo allí, y fue un poco de envidia lo que sentí, a pesar de no coincidir en la mayoría de sus gustos, empezando por el destino.

Ella está viviendo en Europa, por eso el viaje es especial y deja de ser viaje, es vida o parte de su vida, no sé cuando ni si volverá, pero se nota que lo está disfrutando, el hecho que me llama la atención, porque nací bastante antes, es que haga público hasta la cantidad de monedas que lleva en el bolsillo o el gusto de un helado.

Porque parece que si no nos ven no existimos, y eso era antes un problema sicológico grave; una vez, en el piso, una mujer me dijo que yo tenía la suerte de SER, que ella no ERA porque estaba oculta y no la veían, si mal no recuerdo sus palabras fueron "Vos tenés suerte porque vos existís". Por supuesto que estaba drogada, marihuana liviana nomás, de la barata de mi juventud, hoy es orgullosa mamá y esposa.

Y acá vuelvo a las redes sociales, más precisamente a Facebook; a su pesar, miles de robots en forma de nombres se han enviciado de tal forma que no pueden vivir sin que los vean, y como ahora es fácil, esos locos de antes son ahora considerados normales a pesar de pasar todo su tiempo libre en Facebook, ya ninguno busca páginas para adelgazar, o envía 5 fotos a sus papás, y la propia vida diaria se ve claramente afectada.

Todos ellos y los que no somos igual sabemos esto, pero no se dice, es secreto de estado, todos los "Facebookeros" me comentan: "Si, entro, pero solo a veces", y luego me entero que publicaron que me habían dicho "Si, entro, pero solo a veces" en su muro a la hora de habérmelo dicho, o sea, contaron que me habían dicho, dijeron lo que me habían dicho, escribieron también lo que yo les había dicho y esperaron media hora para recibir como respuesta "Yo también entro solo a veces", de otro "Facebookero" de Illinois quizás, llamado Adalberto Rastrojo, al mejor estilo de "Don Verídico", que sí los hay.

Mi sobrina explica todo, y está bien, pero no sé, yo soy ya viejito y me da un poco de vergüenza que los Adalbertos Rastrojos del mundo se enteren de cada salida, de cada dirección, de cada comida, del nombre de cada amiga y de la hora en que se acuesta cada noche, cuando se acuesta.

Es más, he llegado a pensar que está viajando o viviendo en el exterior para que la vean, que si no existieran otros ojos que los propios en el mundo volvería con su papá o mamá, o con su primer novio, o quizás pensaría silenciosamente (siempre que se piensa se hace en silencio) en tener hijos, casa, o perro, como en aquellos tiempos en los que yo era querubín.

O sea, pensaría en ella, y no en la vista que de ella se tiene desde una ventana, recorrería el resto de la casa, aprendería a hacer la masa para los ñoquis, charlaría con anónimos de su barrio, sola, como sola ayudaría a un pajarito caído o a un viejo enfermo y también solo.

Yo conozco, a pesar de las ventajas tecnológicas, a gente así. Gente que ha viajado por todo el mundo, todo; que a Europa y a EE.UU. los sudacas conocemos desde siempre por el cine Western primero y los documentales o películas intelectuales después.

Porque nosotros los sudacas también conocemos Asia, o eso creemos cada vez que crecemos y a los 17 buscamos la verdad espiritual en forma de gordo barbudo Gurú, con la diferencia que Asia no es solo el luchador de sumo arrepentido y malvenido como maestro zen.

Pero Europa?, EE.UU.?, eso nos enseñan en la escuela, y curiosamente la gente sigue viajando para conocer o vivir en esos tan aburridos lugares como los barrios que nos circundan.

Por eso digo que tengo el orgullo de conocer a gente que ha vivido en todo el mundo y lo sigue haciendo, primero porque en realidad viven, no publican que viven, y segundo porque por ellos he conocido lugares increíbles que no existen ni en los libros ni en Internet: Escuelas de adultos en un valle escondido jamaiquino, cárceles abiertas donde Mongolia y China se confunden, tribus de matacos en el Chaco Paraguayo, interminables caminos de greda apisonada en el sur africano, especies animales mamíferas sin catalogar en la Antártida, y fundamentalmente gente; niños que ríen al ritmo del rap en Nigeria, militares desertores de los cascos azules en el Congo que viven con su negrita y sus negritos, Sultanes venidos a menos ocultos en otro emirato, mujeres árabes que manejan y no son ni vejadas ni apedreadas ni torturadas por traicionar a su marido.

Uno de estos que me contó todo (para mi eso es el todo), me dijo una frase que conservo como argumento del bien viajado: "No es que tenga más mundo que vos, es que tenemos mundos diferentes".

Y no tuve que viajar más que tres cuadras para escuchar eso, como solo algunos cientos de kilómetros tuve que viajar para escuchar la otra fase de ese estilo subversivo. "Dos personas pueden ser almas gemelas a pesar de haber nacido en una misma ciudad".

Las creencias son contrarias a ambas frases, cuanto más lejos viajás más viajás, y no es posible que entre 3 mil millones de mujeres la mía viva en mi mismo pueblo. No señor, puede ser que si, y puede ser que aunque viajen lejos y mucho, no sepan nada. Es palabra de viajeros, los alabo viajeros.

Por lo pronto, y con autorización expresa de mis amigos los eternos viajeros me quedo con lo mío, no quiero decirle a nadie adonde voy, si alguien quiere saber que pregunte y será informado, pero desde los 6 años no subo a un avión, demasiado para conocer hay en el Chaco misionero, demasiado para ayudar en Formosa, demasiadas playas y mujeres bonitas en las cercanas costas de Brasil, demasiada vida en el Buenos Aires nocturno.

De esta zona no me voy, y si lo hago, seguro será a un lugar bastante menos conocido que Sri Lanka, porque me sigue interesando la gente, su bienestar, y por extensión, mi bienestar y mi propio yo, antes que una foto de mi amiga alta y rubia con cigarro y cerveza, jugado bowling semidesnuda en algún tugurio de Barcelona.... aunque pensándolo bien... bueno, pensándolo bien, con la conciencia pura, quizás me atreva a hacerme una cuenta en Facebook para publicar una foto de mi amiga la rubia abrazándome con cigarro y cerveza en el tugurio barcelonés, pero que conste que será de paso, es que España está en crisis.




"Objetivo: Explorar el continente americano que solo conocemos por los libros" Ernesto Guevara.

"El hecho es que nosotros como dos buenos críticos nos dábamos cuenta de que conocíamos mucho de lo que pasaba en los países europeos, de como era la civilizacón cretense, o la romana, o la griega, y sin embargo no conocíamos nada de América Latina, no sabíamos como eran los mapuches, ni donde estaba Macchu Picchu, en fin, esa era una cosa que nos iba abriendo el apetito, para conocer el mundo." Alberto Granado.

jueves, 14 de abril de 2011

Para no olvidar que somos siempre niños.

Hola Mauro.

Hace un rato que naciste, ayer 2. Yo soy Dieter, un amigo de Papá.

No estoy con vos ni te he visto, pero si te pudiera hablar te diría esto, que te escribo:



Lo mas importante sos vos. Siempre.

No le hagas caso a la gente, solo a papá y mamá.

El mundo éste, no es del todo verdad; nadie sabe como llegó, porqué ni a qué, vos todavía te podés acordar, pero pronto, al crecer te irás olvidando; intentá no tomarte las cosas demasiado en serio... porque no es cierto.

Antes de cruzar la calle, siempre, mirá para los DOS lados.

La gente es toda distinta, entendelos.

Intentá tener muchos compañeros, pero pocos amigos.

Sos libre, totalmente libre, pero respetá la ley.

Reíte mucho, pero solo si tenés ganas, nunca contengas la risa.

Cuando estés triste no tengas vergüenza de llorar.

Cuando seas rico sé también simpático.

Cuando seas pobre sé también simpático.

Nunca te perviertas si no hay dinero de por medio.

El dinero es necesario para comer, no mas.

Cuando veas que vas a caer, poné las manos adelante y tratá de no golpearte la cabeza.

Si te pegan, pegales, siempre que estés seguro de que sos mas fuerte o igual, sinó, dispará y decile a un mayor.

No tengas miedo de decir "te quiero" a la gente que quieras. Si querés, también abrazalos.

Cuando tengas novia, intentá que no te domine por mas de un año.

No entres en la cocina cuando estén cocinando, hay cosas calientes y peligrosas.

No comas nada que tenga gusto feo.

Si no podés llevar regalos a los cumpleaños, andá igual y decí "después te traigo regalo".

Si te pasa algo bravo, decile a papá o mamá, ellos saben mas.

No tengas miedo de tus papás, aunque te reten, es en broma, sos lo que mas quieren en todo el mundo.

Vas a morir, y te vas a olvidar de que ya lo sabés, no vivas la vida como si fuera a durar para siempre, no acumules cosas inútiles, naciste desnudo, te vas a morir desnudo.

Disfrutá de todo y cuando no puedas disfrutar, aprendé; no dejes pasar inútilmente ni un segundo de tu vida.

Lavate los dientes siempre, sinó, cuando seas grande, se te caen y no podés masticar bien, es muy incómodo y duele.

Cuando manejes en la calle, en bici, moto o auto, andá despacio, cuidate de los demás, todos, cuando manejan, se ponen muy locos. Frená en todas las esquinas.

No mientas cosas importantes.

La tele no es la vida, el cine tampoco, la radio tampoco, la vida es la calle y su gente.

Tu vida es solo tuya, por eso es TU vida, no dejes que nadie te la maneje durante mucho tiempo.

Cuando te den consejos no hagas caso, pero escuchalos y memorizalos por las dudas.

No importa si algo está bien o mal, lo unico que importa es si a vos te parece bien o mal.

Podés equivocarte, es desagradable ser perfecto.

Nunca le pegues a una mujer.

Cuando saques notas bajas, no te preocupes, no es tan importante; pero intentá estudiar lo mas que puedas.

No te drogues porque eso te mata, es en serio.

Cuando te enojes, respirá bien profundo, vas a ver como se pasa.

Salí con papá y mamá todo lo que puedas.

Tratá de entender a tus abuelos, abrazalos mucho.

Si un día te perdés en un lugar con mucha gente, buscá a un mayor con cara simpática que te ayude, decile que estás perdido y el buscará a tus papás, decile tu nombre, pero no tengas vergüenza en pedir ayuda, vas a ver que fácil es. Y si tus papis te retan, abrazalos, ellos solo querían encontrarte y se preocuparon, por eso están molestos.

Los grandes son como los chicos, hay malos y buenos, nunca se sabe cual es cual, pero tus papás y tus abuelos son los únicos que son buenos bien seguro.

Cuando tengas ganas de besar a una novia, besala, no le preguntes, lo peor que te puede pasar es que te pegue, pero no duele.

Los grandes son tan raros y dicen tantas cosas porque se olvidaron de como era cuando eran chicos. ellos saben mucho de esta vida, pero no saben divertirse.

Los viejos van a morir dentro de poco, a los viejos que te gusten disfrutalos lo antes posible.

Cuando te enfermes, hacele caso en todo a mamá.

Si algún día mamá y papá se separan, vos tenés que seguir queriéndolos igual. Aunque hayan hecho una estupidez.
Y aunque hagan cualquier otra idiotez, igual seguilos queriendo, siempre.

Tené mucho cuidado con las cosas calientes, queman y arde mucho, alejate del agua del mate.

En la playa andá siempre con mamá o papá, no entres al agua solo.

No subas a las azoteas, porque todavía no sabés volar.

No muerdas muy fuerte las cosas que no son juguetes.

No metas la cabeza adentro del agua de la piscina.

No juegues con fuego.

No dibujes en las paredes.

Prestale los juguetes solo a los amigos.

Pedile a papá que te enseñe a andar a caballo.
No le pidas un caballo.

Pedile a mamá que te enseñe a andar en bici.
Pedile una bici.

Jugá a la pelota, aunque al principio no te guste mucho, es buenazo.

A veces, mirá para bien arriba, al cielo, de día está el sol, y de noche las estrellas, preguntate porqué.

Leé.

Cuando mamá diga "abrigate" abrigate.

No digas malas palabras, porque son feísimas.

Si querés insultar, insultá con palabras normales.

No te metas en religiones raras.

Cuando lleves botellas de vidrio en las manos, que sea al costado del cuerpo, nunca adelante.

No manejes borracho.

No te saques los mocos adelante de la gente.

Tené mucho cuidado con las cosas con filo, como cuchillos o tijeras.

No tomes muchas pastillas.

No te subas solo a lugares altos.

No le tengas miedo a nada, pero de noche, trancá la puerta.

Siempre vas a saber mas que un maestro o un profesor, vos estás aprendiendo, ellos creen que ya aprendieron, pero nunca se los digas.

La leche de vaca es buena, para los terneros; tomá solo si te gusta.

Sé bueno casi siempre, pero hacete el malo cuando haga falta.

A veces bañate y peinate un poco.

Casi todas las cosas que se rompen, se pueden arreglar, no te preocupes si rompés algo.
La gente es distinta a las cosas, algunos, cuando se enferman, ya no se arreglan.

No gastes mucho en teléfono.

No pierdas tiempo dando vueltas a la plaza, dos son suficiente.

Respetá a toda la gente y sus creencias, aunque sean milicos o masones.

Cada vez que puedas andá descalzo.

No uses ropa ajustada.

Tratá de mantenerte libre todo el tiempo que puedas, por lo menos hasta los 30 años.

Todos los políticos mienten, si te metés en política no lo tomes como algo serio.

Cuando creas que te equivocaste, y si le hiciste daño a alguien, pedí perdón, no tengas vergüenza.

Aprendé a nadar.

Tené mucho cuidado con la electricidad, si vas a hacer algo apagá antes la llave general.

Papá Noel existe.
Los Reyes Magos también.

Y no me hagas mucho caso.

Un beso y dale saludos a tus papis, porque aunque les mando copia, no creo que lean porque andan muy entusiasmados y ocupados con vos.

martes, 12 de abril de 2011

miércoles, 30 de marzo de 2011

Discurso del Toto Licandro en sus 80 años (Montevideo - 1998)

De entrada, para ambientarnos es que yo, desde que estoy en manos de la pareja de odontólogos Dres. Cristina Licandro y su esposo, hablo bajo.

En la medida que hablo bajo, que las neuronas han disminuido, que la edad se me ha venido arriba, y que una cantidad de cosas mas me achacan, es necesario que ustedes tengan en cuenta que yo hablo poco, nunca paso de las dos horas.

Lo que dijo Ernesto, toca una cosa muy cierta, hoy cuando venían a plantearnos el agradecimiento por la reunión, yo señalaba que no se trataba de un aniversario, ni de un homenaje; era justamente una reunión de tipo familiar, 80 años de quién habla fue el pretexto; y que quede claro que a mi no me engañan y a Nair tampoco; este es el pretexto para que la familia se reúna alrededor de una cosa agradable como es una mesa, con una bebida, un whisky, un buen vino, un asado, y de poder hablar entre los familiares y los más íntimos amigos de la familia. En ese sentido, yo creo que Nair cumplió lo que se propuso, porque fue ella la que dijo, “Vamos a reunirnos cuando el Toto (porque para quien no sepa yo soy el Toto) cuando el Toto cumpla los 80 años", y estamos cumpliendo los 80 años del Toto.

Dada mi edad, tengo que hablar con apuntador, en este caso mi apuntadora me dice: “y hay que decir cuanto tu quieres a tu familia”, yo lo digo.

Para algunos que hace 10 años estuvieron acá, cuando nos reunimos por los 70 años, no hay que recordarles de donde viene la familia porque en aquel momento hicimos alguna referencia; pero en 10 años ha llegado a la edad de comprender mucha gente del clan o raza que viene de Giusseppe Geniale Silvestre Licandro oriundo de Tropea, Calabria, figlio de Doménica Tocco y de Antonio Licandro; y esa gente que recién ha venido, no conoce en consecuencia algo de nuestra historia; para ellos, yo voy a hacer algún recuerdo. Esta gente que está acá que no son todos Licandro de la Tropea, pero tienen si la motivación de ser todos descendientes de Giuseppe Silvestre Licandro Tocco de la Tropea, y me comí uno de los tres nombres de mi padre, no importa.

Cuando mi padre llegó acá, tenía entre los 18 y los 19 años, él concurrió a Tacuarembó, porque allí ya tenía un tío, Tocco Giuseppe, oriundo de Tropea, en la Calabria, del sur de Italia que lo recibió, y ese tío, Giusseppe Tocco, le hizo aprender de zapatero, y cuando él tuvo bien afirmado lo de zapatero; que quería decir fabricante de botas, fabricante de cintos, fabricante de calzado; él se fue a una zona del Tacuarembó extenso, que se llamaba Cuchilla de Pereira, y se sigue llamando -acá cambian muchas cosas pero a veces la nomenclatura permanece-, Cuchilla de Pereira, 8ª sección de Tacuarembó, y ahí se casó con nuestra madre Margarita Martínez Rocha, hija de Idalina Rocha y de Inocencio Martínez, Español de Asturias, asturiano. Así que ustedes vayan viendo, nosotros los hijos de Giusseppe Silvestre Eugenio o Geniale (como dicen allá) Licandro Tocco, tenemos un 50% de sangre de Don Inocencio Martínez, que también era Europeo y un 25% de Doña Margarita que era Uruguaya. En consecuencia la raza viene, casi pura por cruza, con un 75% de sangre Europea pura y un 25% de sangre que no se sabe, oriental; vayan atando cabos entonces de cuando se hace el tema de donde se viene.

Cuando hablamos en el año ´88 en los 70 años que Nair también se le ocurrió, dijimos algo de esto, pero en esos 10 años, algunos quedaron por el camino, y otros han venido, es bueno que ustedes sepan que en esos 10 años el mundo siguió andando, pero, la raza Licandro, -como decía una distinguida señora calabresa madre de un compañero que yo tuve en la cárcel, cuando ustedes me visitaban en la cárcel “ahí va otro de la raza Licandro”- tenemos un algo muy metido en el alma en el sentido de la familia, no de la nostra, porque eso es otra cosa en el sentido calabrés, pero tenemos muy metido en el alma la familia, somos muy de la familia y cuando tenemos la oportunidad de que se reúne hacemos propicio de que eso prospere, y ustedes, todos los de raza por sangre y los de raza por amistad, se pueden reunir, reencontrarse; porque lo más triste que le puede pasar a una sociedad es mirarse y no reconocerse; y creo que nosotros, cuando venimos acá, nos reconocemos, somos nosotros, somos los de la misma familia, una parte de una familia mucho mayor que queremos que se reconozca y que no se extranjerice.

Nair me dice que sea resumido, que sea breve, y yo, como actor que sigo el libreto del apuntador resumo, achico, concretizo y digo: A ustedes, de mi punto de vista, muchas gracias; a ustedes, entre ustedes mismos, que se digan: Muchas gracias por haber podido venir y estar juntos, que sea por siempre, ¡Salud!.

EL TOTO (SIC)

Trancripción: Marcela Magnano.


Video en: http://www.youtube.com/watch?v=mTKjN9sdYJI



Discurso del Toto Licandro en sus bodas de Diamante con Nair (Diciembre 2004)

Ultima entrevista concedida a un medio de su ciudad natal por el Gral. Victor Manuel Licandro a 21 días de cumplir sus 92 años. Conversación telefónica con Jorge Saavedra el 5 de Febrero de 2010 emitida en vivo por CX140 Radio Zorrilla de San Martín.

jueves, 10 de marzo de 2011

Mi NO a Facebook

Hola "amigo", que tal, como anda todo?, tu vida?, tu familia?, hace 15 años que no te veo ni hablamos, sigues viviendo en el mismo lugar?, te recibiste al fin?

Recuerdo tanto y tan poco... parece mentira, recuerdo lo menos importante, por ejemplo, recuerdo tus borracheras, recuerdo a Andrea, aquella chica que te gustaba y recuerdo a Cecilia, que me sigue gustando; eran amigas y salíamos juntos tras ellas, tu te acuerdas?.

Y por eso las borracheras, fue un carnaval loco aquel, creo que del '92 o '93, luego nos vimos en terminales o aeropuertos, solo de paso, pero sé que tienes dos nenas y otra Andrea como esposa.

Me llamó poderosamente la atención que tu última hija haya nacido el 11/09/2001, pero en los apuros, no tuve tiempo de preguntarte como vivieron ese día, entre tantas emociones, y más sabiendo que hacía poco llegabana a Argentina desde Miami, justamente para esperar en Buenos Aires el parto, eso me lo contó en aquel momento tu hermano.

Yo estoy en Uruguay, en el interior, quizás ocasionalmente, quizás para siempre, no me gusta, y lo sabes, planificar mucho.

Estoy en pareja con la misma mujer que conociste casi desde siempre, ella está a mi lado mirando televisón (Dr. House) y dice que cuando volveremos a hecer una fiesta de disfraces, me pide que te envíe sus saludos y también a Andrea "A las hijas no, no las conozco" dice riéndose.

Tengo amigos en Buenos Aires, si quieres te paso la lista de mails, o las direcciones postales, estoy seguro de que alguna vez se vieron, por lo menos los que nacieron en Uruguay, porque también he hecho amigos que son Argentinos.

Te decía que recuerdo lo menos importante, porque no recuerdo ni tu segundo nombre, ni el estado de salud de tu papá; que aunque está aquí, sé que está enfermo de esa enfermedad a la que ni siquiera los médicos nombran, me gustaría poder ayudar en algo, pero bien sabes que no se puede, igualmente no es necesario que me ponga a las órdenes, ya lo sabes.

A tu mamá no la veo, posiblemente debido también a eso, pero dentro de lo malo que significa sufrir como familia una enfermedad así pienso que eres tan consciente como yo de que tu papá vivió sus 70 años a pleno, con errores y aciertos, pero con todo, a full, y eso es bueno incluso para el, hace más de dos años que lo vi en la calle, me comentó sus proyectos, siempre ilusorios o inalcanzables, quizás no hubiese entendido que ya tenía 68, y que por lógica temporal es que digo que eran ilusorios o inalcanzables, o sea, me habló de su vida como si tuviera 20 años de edad.

Y con respecto a lo importante se trata de esto, ya que nunca supe si por fin se reconciliaron, entonces tal vez todo esto que he escrito acerca de ellos te moleste, si así es, te pido perdón, sabes bien que suelo cometer este tipo de errores, olvidar las rencillas y presuponer que todo el mundo es amor y paz; es que así fuimos ciados, y me gusta.

Lo concreto es que hoy nuevamente recibí en mi mail una invitación a Facebook de tu parte, pero desde un correo de Facebook, y realmente no me interesa.

Creo que casualmente fuimos juntos a verla, recuerdas "La hoguera de las vanidades"?, actuaban muchos actores de renombre, entre ellos recuerdo a Bruce Willis, pero no recuerdo de que se trataba, creo que la vimos con nuestras parejas en un cine de la calle Rondeau, en Montevideo, cuando los dos vivíamos allí.

Y ese título expresa para mí lo que es esa red social, es perfecta la definición; una vez mi abuela la materna me dijo que la gente solo sacaba fotos cuando estaba contenta mientras me mostraba el álbum de la familia; yo fui el heredero natural de muchas de esas fotos, y a excepción de las travesuras experimentales de mi padre por ser fotógrafo, o las mías propias, nadie de los que aparecemos en las fotos desde chiquitos (y te incluyo junto a tu hermano) aparecemos tristes o en situaciones complicadas, siempre riendo, incluso antes que se pusiera de moda decir la palabra "Whisky" incluso en las fotos "naturales" que sacaba sin que se dieran cuenta, el ambiente siempre era de alegría.

Fines de año, navidades, cumpleaños, o una fiesta familiar como excusa para disfrutar y tomar algo de alcohol. No aparecen en las fotos ninguno de los 5 años de agonía de mi abuelo, o el enojo de mi padre con el suyo en un cumpleaños, a propósito, ese día mi padre me prohibió, insultándome, filmar.

Te cuento algo de ahora, de Enero, tuve un problema, estaba a la miseria, pasando un mal momento, y mi hermano me sacó dos fotos que aprové, las publicó en Facebook y al otro día, incluso sin que el se enterara, aparecieron acá como regalo en portarretratos bajadas e impresas por una amiga de una ex-novia de el.

No me gustó el gesto, el de mi hermano; lo adoro tanto como lo sabes, pero publicar mis fotos pasando mal a la vista de gente que ni el conoce?, eso no.

Ni enterado está, sería incapaz de reprocharle algo a quien quiero tanto, y eso es lo esencial, publicó algo y ni idea tiene de la trascendencia que tuvo, pensó que era una curiosidad para los amigos en común, y esta persona que me trajo las fotos en portarretratos ni me conoce ni lo conoce.

Te cuento más acerca de porqué no voy a aceptar tu invitación para Facebook: hace ya casi un año tuve dos problemas utilizando esa red social, el primero se trató de un insulto: "fascista" que le profirió un conocido político a mi tío, ignorando la realidad, lo llamé por teléfono, le envié un mensaje personal, y me pidió perdón, no recordaba que habían actuado juntos en las elecciones del '89 y que éste mi tío fue el médico personal de su padre, pero el daño ya estaba hecho, todos sus seguidores se unieron a decirle "fascista" en su muro a mi tío, que simplemente había comentado que no creía en la justicia actual, se interpretó esto como un insulto a los juicios de público conocimiento y nadie supo que él se refería a un juicio propio, en el que el poder judicial actuó sin tener en cuenta equitativamente a ambas partes, él era solo un individuo y la parte contaria un gremio con poder.

Por lo menos el político con el que también yo trabajé y que no pertenece a tu partido me pidió su teléfono para pedirle disculpas a nivel personal.

Y el otro caso que me pasó en Facebook es publicar artículos que no siempre son del agrado de todos, como la suba de impuestos o el discurso de otro alguien.

Uruguay está enfermizamente politizado, tal vez hemos llegado o superado el nivel de Venezuela, la política más el dinero marcan si una persona es mala o buena, no importa su trabajo, su educación, sus valores o costumbrs, si robo pero pertenezco al partido adecuado y tengo dinero no soy ladrón. Bien lo sabes, es una exageracíon a la N de lo que vivíamos en los '70 cuando tener o no bicicleta en el liceo te hacía más o menos atractivo a las chicas.

Dije a la N, te acuedas que estudiamos estadística juntos?, hacías economía, yo trabajaba, no tenías quien estudiara contigo y a mi me apasionan la estadísticas, y estudiamos juntos, ni recuerdo si salvaste ese examen, pero aprendimos la diferencia entre el azar individual y las cadenas de azares, siempre según los libros, ambos pensábamos diferente, y los propios libros decían que podíamos hacerlo, había verias interpretaciones de si las secuencias servían o no.

Cuando hablo de Uruguay y política seguramente estoy metiendo una variable inesperada pero trascendente, y quitándole la responsabilidad, en parte, a Facebook.

Pero pienso y pienso y las fotos de mi hermano no tienen nada que ver ni con el país ni con su política momentánea.

Entonces, aunque me encanta saltar de rama en rama, vuelvo al tronco momentáneamente y por lo tanto a "La hoguera de las vanidades".

Me conoces y sabes que no soy de esas personas a las que les gusta demostrar lo felices que son a todo el mundo, yo guardo mi felicidad para mis amigos, y las tristezas también, gracias a eso, tengo más amigos en la vida real que los 100 que tuve en Facebook y no conocía.

Si me va mal no te lo voy a decir en Facebook, yo te llamo y listo, ya una vez me ayudaste como pocas veces se hace, recuerdo cada detalle porque esas cosas no se olvidan, me ayudaste en serio y poniendo en riesgo la confianza de la gente que vivía contigo.

Creo no haberte devuelto el favor, pero también creo que el tuyo no tuvo un interés a cambio.

Entonces, cuando ocasionalmente entro a Facebook por el motivo que una amiga de la vida me comentó "es para encontrar gente que hace tiempo no ves y nada más", es para eso, ayer entré luego de más de 6 meses, buscando a un compañero de computación, del '88, fue inútil, vi más de su cara, sus fotos y estados en otras redes sociales que no me obligan a hacer mil trámites para ver una foto, lo vi en el Parque Rodó comiendo churros, posando en la plaza Independencia junto a un body painting de un oso, y en la feria de Villa Biarritz, supe su e-mail, profesión y trabajo, sus amigos y su lugar de residencia, el nombre de su esposa y sus planes a futuro, además de confirmar que nos hemos vuelto viejos y que el siguió haciendo ejercicio durante más tiempo y no tiene panza "cervecera"

Entonces para que sirve Facebook?, pues lo dicho, para exponer vanidades, tu último auto, el último viaje que hiciste, el festejo "sorpresa" que te hicieron en tu último cumpleaños, y difundirlo a todo el mundo (Es literal).

Cuando Marco y tu viajaron no existía Facebook, nos hacían llegar las noticias a los amigos mediante e-mail, y solo a los amigos, cuando era demasiado extremo ni se lo mandaban a los padres, y nos pedían que no lo reenviáramos, sé que esa confianza no existe en Facebook, todos sabemos que todo está al alcance de todos, y por eso solo publicamos lo socialmente correcto, cosa que de por si nos aleja como amigos.

No tengo alternativas, aquel que le guste mostrar sus dichas y oculte sus desdichas no tiene otra opción, o sea, Facebook es el reino de los desdichados que una vez al año tienen una alegría, reino de fracasados que jamás supieron de amigos, y que confiaron más en un vietnamita pedófilo que en sus propios hermanos, eso es real, lo sabes.

Como sabes mi rechazo y odio a Facebook, pues miente: nos vende una "red social" y creemos, mientras que la tal red social no existe, es solo un cúmulo de información personal para atraer ovejitas, como en religión mal organizada.

Las peores personas que conozco están en Facebook, en cambio, no están todas la mejores.

Las fotos grupales de perfil, o las "lindas", o las románticas, solo son circunstanciales, nada de realidad.

Conozco gente que se ha comprado una computadora para tener Facebook, si eso no es un colmo, el colmo donde está?.

O sea, Facebook es más importante que una hoja de cálculo, un disco duro, y a pesar de lo que se diga, que no por repetirse debe ser verdad, Facebook está en conta de todo lo que pregona, a saber, pregona amistad, y logra peleas, pregona compartir, y logra separar, pregona privacidad, y cada cambio extiende más el radio de acceso a personas desconocidas.

Si estoy feliz te envío un mensaje de texto o te lo escribo en Twitter, en Twitter no hay tantas envidias ni exposición como en Facebook, no puedes tu saber que a mi me envió un dibujo de Dudú su papá Rubens Barrichello, cosa que además, nunca diría en Facebook, es cosa entre Rubens y yo, nada más.

Y si estoy triste hago lo mismo, porque en Twitter o mediante el teléfono o el móvil sé que lo sabrán solo los que yo elija, o sea, los que utilizarán mi tristeza para ayudar, y no para reírse.

Hay un último aspecto negativo de mi parte, quizás el peor: Quien interactúa activamente en Facebook no trabaja, ni siquiera para sí, o sea que las relaciones interpersonales se terminan, lo habrás visto "Esperá que tengo que publicar algo urgente en facebook" y nos dejan con una coma en la boca, ya no vuelven luego de horas. Eso es una enfermedad ya declarada por la propia Organizacón Mundial de la Salud y cuyo tratamiento está en marcha en los paíse Europeos y en Japón.

Los adictos a los videojuegos pasaron a un segundo plano, de hecho la OMS aconseja jugar videojuegos (aunque contengan material violento) para extirpar la enfermedad Facebook.

Entonces amigo, si llegaste hasta quí, ya sabrás que no responderé a tu solicitud de amistad mediante Facebook, y sabrás también que lo hago porque te quiero y aprecio, porque mi prioridad es conocerte tal cual eres y no tras una máscara que debes inventar para caerles bien a los deconocidos... y yo no soy un desconocido.

Me dice el mesaje que tienes 62 amigos, sé que no es cierto, que esas son las personas que has agregado a tu cuenta, pero que tienes 4 o 5 amigos que conozco y otros tantos que no conozco, aparece un tal "Chucky Maldito" que estoy seguro por su foto que no es tu amigo, y no aparecen tus tres primos, ni ninguno de aquella barra que nos solíamos juuntar en el bar "La sombrilla"

Mañana te llamo, para saber de tus hijas, como está Andrea, en fin, para hablar en serio y para retomar, por caminos más efectivos, aquella nuesta gran amistad.

Un abrazo grande.

Dieter.

sábado, 24 de julio de 2010

Los sueños llegan como la lluvia

Hay un pensamiento que dice así: Yo espero mucho del tiempo. El tiempo. Yo espero mucho del tiempo. Su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados. Ese pensamiento de Simón Bolívar podría resumirse en eso, en la frase inicial. Yo espero mucho del tiempo.

Yo creo que aunque nunca, nunca, jamás perdí ni perderé mi amor y mis raíces y mi presencia física en este pueblo que está aquí. Sabaneta.

El recuerdo así más lejano que yo tengo de mi padre: un hombre muy joven que llegaba en una bicicleta y además venía rápido y cuando iba llegando a la casa sacaba una pierna por encima y se venía en una sola. Frenaba ahí y ¡ras!, y ponía la bicicleta. Mi padre ha sido un hombre muy enérgico toda la vida, yo lo admiraba y lo admiro muchísimo como mi padre. Es afrodescendiente, negro. Mi madre catira, catira pelo amarillo, llanera de naciensia y creenza como se dice. Entonces mi padre llegaba y uno salía corriendo. ¡Papá, papá que me trajiste! Bueno y recuerdo el abrazo, me agarraba y me lanzaba arriba y me agarraba duro. Un hombre fuerte mi padre.

Yo tenía tres mamás: la mamá Elena que me parió, la mamá Rosa, la abuela; y la mamá Sara, Sara Moreno, nunca la voy a olvidar. Era una mujer muy linda que vivía frente a la casa vieja en la calle que hoy se llama Antonio María Bayón en Sabaneta y ahí llegó Sara Moreno de no sé dónde. Y yo la recuerdo que era muy linda y yo decía que era mi mamá también, que yo tenía tres mamás. Y Sara Moreno todos los días me preparaba una taza bien grande de avena antes de ir a la escuela y nunca dejaba yo de pasar por casa de Sara a tomarme mi taza de avena.

Era muy joven y era muy linda saben. Ella tenía un marido que llegaba por las noches, y yo creo que me enamoré de Sara porque yo la celaba del marido. Nunca le dije a nadie esto, estoy confesándolo por primera vez en mi vida y yo era un niño. Pero ella me amurruñaba y me dormía y me hacía comida. Sara Moreno era mi tercera mamá.

Mi madre una fortaleza siempre, mi madre ella es llena de amor, trabajadora incansable, también maestra. Luego fíjense, ella siguiendo el ejemplo de mi padre siguió haciendo unos cursos. Mi padre seguramente la motivó y luego se graduó de maestra, luego, cuando ya nos había parido a todos nosotros.

Yo recuerdo haber ido a ver a mi madre en un salón de clase, dando clase, enseñando. Ella sobre todo alfabetizaba, se dedicó a la educación de adultos y hasta me gustaba mucho ayudarla en eso. Yo participé junto a mi madre en la alfabetización por allá por los años 60, ella era mi guía con un libro que se llamaba Abajo Cadenas: ala, pala, tapara, maraca … Así que mi madre me enseñó a enseñar a otros. Cosa bonita esa.

Hugo de los Reyes Chávez era maestro de escuela primaria, y lo recuerdo además muy exigente, en una ocasión mi padre compró una enciclopedia autodidáctica "Gilet" creo que francesa. Y ahí aparecía todo un capítulo de lo que es la cultura. Y un curso de pintar, como dibujar primero. Como comenzar, el pintor, se coloca, con un lápiz uno mide la proporción o con el dedo, aquella muchacha que está allá por ejemplo, uno puede medirla con este dedo así ves eh?, así está, y si te voy a pintar a tí entonces ya uno tiene que buscar la proporción, plasmarla en el lienzo. Yo recuerdo haber hecho de unas ramas de Guayaba, un caballete, porque en la enciclopedia aparecía un caballete, y bueno a mí no se me ocurrió más nada sino cortar las ramas de un guayabo y hacer un caballete.

Bueno pero, les decía que me llegó ese sueño: ser pintor, y recuerdo que lo tomé con bastante dedicación, esa infancia fue así feliz, llena de cosas bonitas no?, de colores, llena de sueños, llena de sueños.

Hace poco estaba revisando algún discurso de Martin Luther King, aquel discurso donde él dijo: "Yo tengo un sueño", yo cuando oigo esa expresión no puedo evitar recordar los sueños que me invadieron desde niño.

Entonces mi padre un día se trato de Barinas a un entrenador, Tintán López, le decía todo el mundo Tintán, como aquel famoso actor mexicano de aquellos años, Tintán. Tintán López era un tremendo pelotero, y lo trajeron de entrenador para que preparara al equipo del pueblo, lo trajeron de la ciudad y resulta que Tintán López llegó a vivir a la casita donde nosotros vivíamos, ya no era la casa vieja, la casa vieja se cayó en un invierno, y de repente Tintán nos ha sorprendido porque nos veía jugando con la pelota de goma en el patio, él se asomaba, nos llevó de regalo unos guantes usados y viejos pero buenos, cuando yo agarré un guante de beisbol de los que usaban los grandes yo dije "llegué al cielo", y unos bates, que estaban partidos pero se les ponían unos clavitos y una cinta, y entonces servían para jugar y unas pelotas que uno decía "de Wilson" la pelota dura del beisbol uno le decía "la pelota de Wilson", pero era la pelota dura pues, Wilson era la marca, pero todo el mundo le decía "una pelota de Wilson".

Y entonces Tintán empezó a enseñarnos a nosotros como se juega el beisbol, nos dibujó allí el terreno, nos enseñaba como uno se tiene que colocar, como hay que pararse aquí, con el codo aquí y este otro codo aquí para batear, como uno tiene que mirar al Pitcher y esperar la recta por aquí, no irse con la bola alta ni con la baja, como concentrarse en el juego, nos enseñó pues.

De ahí viene la pasión por el Beisbol, una pasión infinita, muy grande, sobre todo porque se convirtió en un sueño más, después del sueño aquel que ya les conté de ser pintor.

Yo, oía los juegos del Magallanes casi todas las noches, cuando anunciaban que "mañana lanza el Látigo Chávez" ah no, eso para mi era una locura pues, me lo imaginaba porque, no veía la televisión no había televisión.

Era mi ídolo pues, el "Látigo Chávez". Un día de 1969, era domingo, un domingo de Marzo, la abuela se fue al patio, me quedo solo desayunando y oyendo música, Radio Barinas, música llanera por la mañana, de repente "Última hora, Noticia"; todavía me dan ganas de llorar cuando recuerdo aquello, yo lloré mucho, yo sentí que el mundo se me acabó, "Ultima hora", era un 16 de marzo, domingo, de 1969, "Ultima hora, accidente aéreo en Maracaibo, un avión DC9 de VIASA con destino a los EE.UU. cayó sobre Ziruma, todos murieron, entre ellos el "Látigo" Chávez.

Bueno, yo me puse a dibujar, yo estudiaba pintura y ya estaba aprendiendo a pintar rostros y yo pinté la cara de El Látigo Chávez y lo pegue ahí, al lado de mi cama. Inventé una oración que me nació y yo todas las noches rezaba y al final del Padre Nuestro que estás en los cielos, yo decía: “Diosito santo ayúdame, Látigo Chávez donde estés te juro que yo voy a ser como tú.” Y aquello se convirtió en un motor inmenso que me movió, yo movía cielo y tierra porque yo quería ser como El Látigo Chávez.

Entonces comenzaron a ocurrir muchas cosas, producto de la voluntad que despertó del dolor, del dolor. Yo entonces comencé a acercarme por las tardes después que salía de clase, en vez de irme a jugar chapita o la pelota de goma frente al liceo, que no me iba a llevar a ninguna parte, yo me iba al estadio La Carolina. Y mi padre me dijo: “¿Hugo qué carrera universitaria vas a estudiar?”. Yo le dije: “Me gusta ingeniería papá.” “Bueno vamos a hablar allá en Mérida.”

Mi padre y mi madre … Siempre la educación, la educación, el ejemplo. Y dijo “Bueno, vamos a buscarte cupo allá, vamos a hablar con Ángel Chávez”, un tío nuestro que era profesor de la ULA.

Y yo por dentro, ¿Mérida? En Mérida no juegan béisbol. Allá es fútbol. No Dios mío, yo para Mérida no voy. ¿Y saben lo que hice? Un día llegó, nunca se me olvida, un oficial al liceo a dar una conferencia, la escuela militar. Nos llevaron a todos obligados. Yo no quería porque incluso uno veía a los militares así, desde lejos.

Bueno en resumen, el 8 de agosto de 1971 entro a la Escuela Militar, ya entonces Academia Militar, en un grupo de 375 muchachos, incluyendo unos extranjeros, un grupo de panameños, dominicanos también, un grupo de muchachos.

Pero lo mío era jugar béisbol, yo estaba era pendiente de cuándo comenzábamos a jugar béisbol y comenzamos al poco tiempo a jugar béisbol. Y nuestro manager era José Antonio Casanova, una leyenda, una leyenda. Fue manager del Caracas durante muchos años, short stop de grandes ligas, de los campeones mundiales del 41. Y el entrenador de picheo y bateo era Benítez Redondo, Héctor Benítez Redondo, un zurdo también de grandes ligas, otra estrella más de los años 40, 50. Eran nuestros entrenadores.

Yo dije: Ya está. Ésta es la mía, cuando estos hombres me conozcan bien yo por ahí busco el camino, para hacer contacto con los profesionales y todo eso pues. Yo lo veía facilito.

Ah, pero entonces me conseguí uniformado, un fusil, un polígono, el orden cerrado, las marchas, los trotes mañaneros, el estudio de la ciencia militar, de las ciencias generales también. Pero en fin, me gustó, me gustó el patio y me gustó Bolívar que estaba allá al fondo. Y el pensamiento grande allá: El que abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada y gana todo cuanto le consagra.

Me sentí como pez en el agua. Como que descubrí entonces la esencia o parte de la esencia de la vida, mi vocación verdadera. Y poco a poco se fue como transfigurando el sueño.

Llegamos al 8 de noviembre y ese día dejamos de ser aspirantes a cadetes para transformarnos en cadetes. Por primera vez vestimos de azul, por primera vez los guantes blancos y vino el General Osorio, nuestro director, y nos dio la daga de cadete, el arma pues. Y entonces, permiso por 2 días porque en esos 3 meses uno no podía salir, un poco para pagar una deuda que yo sentía que estaba adquiriendo, para cancelarla, algo así, era el espíritu que me obligaba.

Yo me fui caminando desde El Valle, Conejo Blanco. Primero pregunté cómo llegar al Cementerio General del Sur porque yo leí entonces que ahí enterraron a El Látigo Chávez. Yo iba porque tenía por dentro un nudo, como una deuda que se vino formando, el juramento aquel, la oración aquella, yo la estaba olvidando. Y ahora quería ser soldado, me sentía soldado y yo me sentía mal por eso. Así que llegué a la tumba, vi la cripta, Isaías Látigo Chávez, murió un 16 de marzo de 1969. Pero sobre todo, además de rezar yo fui a pedir perdón. Me puse a hablar con la tumba, con el espíritu que rodeaba todo aquello. A hablar conmigo mismo, es decir, estaba como diciendo: Perdón, perdón Isaías. Ya yo no voy a seguir ese camino. Ahora soy soldado. Y cuando salí del cementerio yo estaba como liberado.

Yo formé parte y formo parte de esa primera oleada de muchachos que entramos a la Academia Militar, la vieja Escuela Militar convertida en academia a nivel universitario. Veníamos ya con la secundaria aprobada. Por primera vez en la historia militar venezolana ingresan a la Academia Militar muchachos bachilleres y comenzamos a formarnos entonces para ser Licenciados en Ciencias Militares, de rango universitario.

Pero más allá de todo lo que yo pude haber aprendido de filosofía, de la guerra, de historia económica, de historia militar, de geopolítica, estrategia y táctica, todas esas enseñanzas, hasta la ciencia militar, lo más profundo que yo aprendí en esa queridísima Academia Militar fue a amar profunda e infinitamente a mi patria. Y no sólo a amarla por decirlo, sino que aprendí realmente a amarla.

Cuando juré el 07 de julio de 1975 con mi sable de subteniente en el patio de honor de la Academia Militar, cuando yo saqué mi sable para jurar, juré en firme y juré en serio: “Jura usted delante de Dios y la bandera , defender la patria hasta perder la vida”. No sólo defenderla digo yo, amarla. Porque para defenderla hasta perder la vida necesario es amarla. El que no ame esta patria … La Patria es, en primer lugar como dice Alí Primera, el hombre, el ser humano.

Hace 400 años que mi patria está preñada -decía Alí Primera – ¿quién la ayudará a parir pa’ que se ponga bonita. Hay que amarla, hay que sentirla, hay que adorarla para poder defenderla. Entonces, yo juré ese 7 de julio de 1975 salir con aquel sable a defender esta patria, amándola y para defenderla dar incluso la vida.

Eran dos abuelos. Uno más perdido en el tiempo, un Chávez. Algunos decían que era maluco porque dejó la mujer y se fue detrás del Cabo Zamora y uno no entendía. A veces uno incluso pensaba: Oye mi abuelo era un maluco, el abuelo ese Chávez, se fue con Zamora y más nunca volvió, y dejó a la mujer y los hijos pequeños.

Yo me imagino que el abuelo Chávez que quién sabe en qué camino se quedó tirado pudiera ser uno de los que enterró a Zamora. El otro recuerdo que brota especialmente por aquí, así como brotan esos montes con la lluvia, es el recuerdo del otro abuelo. Ese es mucho más cercano, es tan cercano que uno lo siente por ahí, tan cercano que parece que rebrota. Es el de Maisanta, el último hombre a caballo.

Uno por el lado de los Chávez, de mi padre, de mi abuela, mucho más difuso y lejano, que se fue detrás de Zamora, es decir, detrás de la patria, detrás del sueño. Otro más cercano aquí, mucho más cerca que lo siento, Pedro Pérez Delgado, el último hombre a caballo, que se fue detrás del sueño, que no era un maluco ni era un asesino. Dejó a mi abuelo pequeño con Claudina y al tío Rafael. Pero no porque era maluco saben. ¡Qué va! No porque era asesino. Era un soldado revolucionario y se fue igual detrás del sueño.

Y hoy no tengo ningún temor. No tuve dos abuelos malucos. Tuve dos abuelos revolucionarios. Y me ha tocado lo mío también saben. De esos abuelos he tenido una herencia, porque esta vida que uno ha seguido ha pasado por tantas cosas, pero dentro de ella una, me imagino la misma situación por la que pasó aquel Chávez detrás del Cabo Zamora por los caminos de La Marqueseña. Y aquel Pedro Pérez Delgado, el bisabuelo que se fue por las sabanas de Apure, alzao contra Gómez.

Me imagino lo que sintieron ellos cuando dejaron a la mujer y a los muchachos chiquitos, y el rancho, y el ganado, y el perro, y el gato, y el chinchorro, y el café por la mañana. El nido pues, lo dejaron y más nunca volvieron.

Digo que a mí me tocó lo mío porque yo nunca voy a olvidar aquella noche.

Era febrero. Había cielos claros, el verano había llegado. Y era 1992 y después de un camino medio largo ya, me tocó lo mío. Me tocó igual una madrugada llegarle a la mujer, a la negra Nancy a decirle: Negra me voy, no sé si vuelva. Y lo más duro, no se lo deseo a nadie saben. Abrir la puerta del cuarto de los muchachos y mirarlos allí, a la Rosa Virginia, tenía 12 años, con sus pelo churruscado, dormidita, arropadita. Y a la María Gabriela con su pelo de india y su cara de india, es india, tenía 9, arropadita, con un ventilador que daba vueltas. Y allá, en la esquina de allá, Huguito, el catire gordo, seguro estaban soñando. Huguito tenía 7 años.

Despedirse de los hijos, darles un beso y con cuidado para que no despertaran darles la bendición a la una, a la otra y al otro y adiós. No sé si vuelva.

Me tocó lo mío también, los dejé chiquitos pero no por maluco, por patriota. Detrás de la misma bandera de aquel Bolívar, de aquel Zamora, de aquel Chávez y de aquel Maisanta, me tocó lo mío también.

Yo recuerdo la cárcel como una escuela y aunque hubo momentos dolorosos, para mí no fue un dolor la cárcel aunque tuvo muchos dolores, pero esos dolores fueron absorbidos por el amor, por la fe, por el optimismo, por el trabajo, un trabajo permanente.

Ahora, ¿cuál fue un momento doloroso? Los primeros días fueron muy dolorosos y ahí hubo varias etapas. Recuerdo que los primeros días fueron en una soledad terrible, en una celda en un sótano muy frío porque tenía aire acondicionado todo el día y uno no sabía qué hora era. Más o menos uno calculaba que hora era por la hora que llegaba la comida. Pero no había reloj, no había tiempo, no había espacio. Yo me sentía como muerto los primeros días, las primeras horas. Era como un sepulcro aquello. Bueno entonces esos días fueron muy dolorosos; la ausencia de los hijos, los viejos, la mujer, la soledad, era como una muerte. Yo me sentía como muerto.

Pero uno fue como resucitando poco a poco. Recuerdo que llegó un sacerdote como al segundo, tercer día, con su sotana blanca. Era el sacerdote de ahí de la prisión militar esa. Había una cámara filmando ahí y él sabía, así que muy hábilmente él se puso de espalda y me dijo algunas cosas muy suavecito. Entre otras cosas me hizo saber que allá afuera había una ola, una ola de amor, un fuego divino me dijo. Ese sacerdote murió ya. Era el Padre Torres, nunca lo voy a olvidar porque él me dijo allá afuera hay un fuego divino, un amor que se desató muy grande.

Y entonces me recitó de la Biblia y me lo dejó anotado en un papelito: Maquina el impío contra el justo, tensa su arco, apunta la flecha, el arco se le partirá y la flecha se le clavará en su propio corazón.

Nunca me sentí preso en verdad, desesperado por salir de allí. No. Yo incluso estaba preparado para estar allí 20 años si había que estarlo. ¿Cuál es el problema?, decía yo. Porque asumía aquello como una etapa necesaria, me interesaba jugar un papel dentro de un proceso.

Pero yo sí estaba claro que había que empujar el viento, que había que empujar el sol, como canta el poeta. Que había que precisar mejor la ideología, que había que sembrar consciencia. En la cárcel me grabé la consigna de Samuel Robinson, Simón Rodríguez, aquella que dice: La fuerza material está en la masa y la fuerza moral en el movimiento de la masa. Y a mí se me ocurrió agregarle una tercera consigna: y la fuerza transformadora está en la masa consciente en movimiento acelerado.

Yo creo que había que pasar por la cárcel y yo no la recuerdo con dolor. Yo la recuerdo más bien a esa cárcel como un sitio donde Dios nos permitió, y a mí en lo personal, me permitió acerar el alma, fortalecer la consciencia, el espíritu, fortalecer la ideología bolivariana a través del estudio, la discusión, entrar en contacto con múltiples corrientes políticas del país.

Así que cuando pasaron 2 años, 2 meses y unos días y yo salí de aquella cárcel recuerdo que miré el sol ahí, en los monolitos en el Fuerte Tiuna, en Los Próceres.

Yo salí potenciado en todos los sentidos. Vencí los dolores, vencí los sinsabores y hoy más bien lo que hago es darle gracias a Dios por haberme permitido pasar en este camino un poco más de 2 años en una cárcel que fue una escuela, porque fue una cárcel de consciencia, de dignidad.

Yo le decía a aquellos amigos que una vez fueron a visitarme en prisión, les decía: Miren, si es que Chávez se convirtió en un mito yo quiero ayudar a destruir ese mito. Porque al país no le hace falta un mito, una leyenda. Al país le hace falta una revolución y las revoluciones no se hacen con mitos ni con leyendas.

Hace poco me llegó otro sueño, como la lluvia porque así llegan los sueños, como la lluvia. Así me llegó el de ser pintor de aquel libro. Así me llegó el sueño de ser El Látigo Chávez, me llegó de ráfaga un domingo, nunca lo voy a olvidar. Y luego me llegó el de ser soldado, también como la lluvia.

Y ahora me llegó un sueño y me llegó por allá en la esquina de un pueblo, hace poco. Íbamos después de un acto donde había mucha gente. Yo quería descansar por allá a la orilla del mar. Era en Margarita exactamente. Y entonces vamos ya cayendo el sol, íbamos cruzando una esquina para ir a un sitio a descansar un rato, íbamos sin caravana, una camioneta cualquiera. Y yo entro mirando, mirando, mirando cada esquina, mirando cada casa, tratando de mirar todo. Y de repente le digo al muchacho, al compañero que maneja ¡párate aquí!, porque vi unos niños jugando a la pelota de goma y además dije que bueno que además están unas niñas también jugando, la igualdad. Una niñas dándole y corrían más duro. Y entonces, en una silla, un anciano con el pelo blanco mirando a los niños jugar a la pelota y con una niña en las piernas. Y yo dije, ya está, ese soy yo. Éste es el último sueño.

Transcrito del documental: “Los sueños llegan como la lluvia”